Curro para hoy, exilio para mañana. Si el modelo turístico de la Región no es ecológico, tampoco es sostenible.

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La Región de Murcia, por su localización costera, presenta cada verano una situación que en los últimos años se hace insostenible. Nos referimos a la degradación de los espacios naturales asociados a la costa de la Región. Además, no solo nos encontramos con esta pérdida irreparable de espacios naturales, sino que a ella viene ligado un nuevo aspecto del “desarrollo” económico de estas zonas: la precariedad laboral.
Los daños, ya casi irreparables, que se están cometiendo en espacios naturales protegidos, como son el Mar Menor (Cartagena) o Marina de Cope (Águilas), son provocados por elementos comunes, todos ellos auspiciados bajo el amparo del ya mencionado “desarrollo” económico. Tanto el turismo salvaje como la agricultura intensiva están perjudicando intensamente estas zonas tan valiosas tanto ecológica como económicamente. La construcción vinculada al negocio turístico y la explotación del agua y la tierra por parte de los agricultores está llevado estas zonas costeras de la Región a un límite practicamente insostenible, debido a los cambios de corrientes marinas, la contaminación del agua, la destrucción de zonas de alto valor ecológico y con especies endémicas protegidas, etc.

Relacionado con este riesgo ecológico encontramos una situación a la que las jóvenes de la Región nos vemos abocadas en cada periodo veraniego. La explotación turística, que se ciñe únicamente a “sol y playa”, dejando de lado otras posibilidades también rentables y más sostenibles, genera única y exclusivamente empleos precarios para las trabajadoras. Con el ejemplo del Mar Menor comprobamos que el turismo estacional llena los establecimientos en verano y los abandona el resto del año. De este modo, la juventud de ve empujada a empleos estacionales e inestables que no permiten llevar una vida digna y crear un plan de futuro. Por otra parte, estos empleos son sumamente precarios, en ellos está presente la explotación laboral, reflejada en bajos salarios, horarios inabarcables e incumplimiento de los convenios laborales. Esto mismo ocurre en el campo, donde la explotación laboral es todavía, si cabe, más salvaje.

A pesar de todo, muchas personas todavía opinan que es necesario mantener este sistema, pues sin él no habría futuro para estas zonas de la Región. Pero, ¿este sistema nos garantiza el futuro? No. Estamos ante un sistema voraz, la más amplia expresión del capitalismo, en el que se unen explotación del medio, explotación de las personas y beneficios para el capital. Este sistema nos da trabajo hoy, pero solo nos garantiza exilio para mañana.

Pese a la contundencia de todos estos argumentos, las últimas semanas hemos presenciado como el capital y las entidades que viven del mismo culpan a la clase trabajadora de querer defender sus derechos y al medio en el que viven, acuñando el término de "turismofobia". Este término es tan insultante como carente de sentido, pues culpa a las trabajadoras de generar un problema al luchar contra este sistema voraz de turismo.

Desde la Juventud Comunista de la Región de Murcia, exigimos el viraje hacia la implantación de un sistema ecológicamente sostenible, laboralmente digno y económicamente dirigido al beneficio de todas y no solo de unas pocas.

IV Conferencia UJCERM



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